LA CARROJA se ha llamado también Rachalosa, Caroja, Queroja, Carrocha y Carosa. Aparece documentada por primera vez en el Llibre de la col·lecta del morabatí de les valls de Gallinera i Ebo (1369). La etimología se tendrá que buscar fuera del árabe, algunos autores proponen que se trata de un preromano. 

Pueblo situado en la vertiente derecha del valle, a 360 m de altitud, a los pies de la Penya Foradada, que tiene 20 habitantes (2019). 

Asentado como una lengua de tierra de sur a norte, estrecha y alargada en dirección perpendicular al valle, tiene aspecto de un pueblo lineal, alrededor de una sola calle. El camino real llegaba al pueblo por la parte sur. Actualmente, la carretera se encuentra en una cota superior, y alrededor de este ha crecido la calle Carretera. Cuando entramos en el pueblo, dejamos a mano izquierda una fuente, la Font de Baix, el lavadero y una balsa. 

A continuación, encontramos a mano izquierda, en una especie de pequeño rincón, la iglesia, fundada el 16 de diciembre de 1682, por licencia concedida al duque de Gandia por el arzobispo de València, Juan Tomàs de Rocabertí, bajo la invocación de san Francisco de Borja. Es una construcción neoclásica de una sola nave cubierta por bóveda de cañón, con lunetos ciegos, que descansa sobre pilastras, entre las cuales están las capillas laterales. El campanario se encuentra a los pies del templo, junto al evangelio, que consta de dos cuerpos, rematado con una pequeña cúpula. La puerta principal es adintelada y sin ningún tipo de ornamentación.

Atravesaremos todo el pueblo por la calle de Sanchis Guarner, mediante un paseo sosegado y tranquilo que invita al forastero a deleitarse en la diversidad de arquitectura y elementos tradicionales. Al final de calle llegaremos a una plazoleta. Y si queremos continuar el paseo, seguiremos la cañada de la Carroja, un camino de tierra, junto al que encontraremos un almez esbelto y hojeado. Después de superar un descenso, el camino nos lleva a la izquierda y se convierte en una senda, que nos lleva a una antigua era donde los habitantes de la Carroja batían el trigo. Cruzaremos el río por un puente denominado de los Moros. El camino atraviesa el pequeño barranco y nos lleva, siempre junto al río, a un antiguo vertedero rehabilitado. Después podremos salir a la CV-700 o bien continuar por el barranco para salir a la parte baja de Alpatró. 

Actualmente, podemos decir que el pueblo ha superado su decadencia, durante los años sesenta estuvo prácticamente despoblado y en ruinas la mayoría de las casas. A partir de la mitad de los setenta, una nueva oleada de pobladores, muchos procedentes de la Safor y del Alcoià, adquirieron y restauraron las casas. Gracias a la construcción de la piscina municipal de la Vall, se ha consolidado como un pueblo de vacaciones con las casas totalmente reconstruidas y mejoradas. 

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